sábado, 1 de agosto de 2009

Welcome to the Jungle

Pues finalmente volvimos de la selva. Fueron dos semanas de trabajo arduo, con un "break" de un fin de semana que se gastó rápidamente en la familia de la chica de chinos (Jaquie) que vino a visitarla por su cumpleaños. Fue muy lindo, su familia entera es adorable e interesante. Pero bueno, desde el principio:

La primera vez fuimos a playón de la gloria, al sureste de Chiapas, abajito de Montes Azules. El Sol viajó con Danylo, el chico chiapaneco con el que hacemos el servicio, y Lepiota, su novia (su nombre es Karina, pero igual nos divertimos llamándola como a un hongo por una historia que luego les cuento). Se fueron en combi hasta allá, muy pesado, pero llegaron antes y vieron monos. Nosotros viajamos en el auto de Felipe, junto a las maletas, tiendas de campaña y equipo. Descubrí que si me la paso con la cabeza fuera de la ventana 1) me divierto muchísimo y 2) no me mareo. Sí, como perro.

El Lacantún


Playón es un lugar maravilloso. Hace mucho calor, el río Lacantún pasa a lado, la gente es increíblemente buena y hay milpas y fruta por doquier. Lo triste es que la selva está decayendo, pero en general a la gente le importa y conoce mucho de ahí. Hay un poco de luz eléctrica que viene y se va y el agua se saca de pozos ó del río. Hay artos moscos y peor: unas moscas que te insertan larvas en el cuerpo, "colmoyotes" o algo así. Aún sigo esperando a que se geste alguna.

Llegamos a quedarnos con un matrimonio, Ana y Rubén. Divinas personas, la primera adorable y risueña y el segundo ávido de conocimiento y con mucha experiencia. Ambos platican y rien seguido, siendo atentos y respetuosos.

Trabajamos mucho, todos los senderos y las milpas. Caminamos muchos muchos kilómetros en la selva escabrosa de aire pesado y vimos casi todo lo que había que ver: Monos araña y saraguatos, guacamayas, pájaros carpintero, anfibios, muchas epífitas exóticas, árboles hermosos e incluso huellas de jaguar en un tronco y excrementos. Los hongos eran también variados y curiosos, muy distintos a los de los altos porque no sabemos que era la mitad o más de lo que veíamos, especialmente los agaricales chiquitos y cafés. Eso sí, había Cookeina por toooodas partes.

Nadamos en el río, fue muy divertido; nos bañamos en un ojo de agua por ahí; me picaron las hormigas; Marisa hizo un acto demasiado temerario y se lastimó mucho la pierna... de nuevo (seguro ella escribirá de eso más tarde); vi murciélagos pescando; luciérnagas como en la vida y sobretodo... la vía láctea.

La milpa fue algo extenuante. Es el calor de la selva, pero sin cubierta vegetal, con muchos más insectos a ras de piel. Al colectar, escuchas MUCHO ruido porque sobre tu cabeza hay miles, MILES de abejas colectando polen del maíz. Bajo tus pies, muchas plantas que a los ojos inexpertos es maleza, pero que resultan en alimentos que enriquecen maravillosamente la dieta de la gente de campo. Y por supuesto, muchos Squizophyllum que nunca pudimos probar. Lo más delicioso del universo depués de mi naranja en el Tajín: comer caña de azucar en plena milpa selvática a treinta y tantos o cuarenta y tantos grados.


Lo que sí es que el Sol cocinó un Favolus que me gustó bastante. Ana nos cocinó unos Pleurotus (la típica seta del súper) silvestres que encontramos a kilos en un potrero. Aunque los preparó sabrosos estaban MUY correosos jaja fue duro tragarlos. Por cierto que con la vecina de Ana, doña Sara, preparamos tamales de elote. Sí, Marisa, Jaquie y yo preparamos tamales. Fue muy divertido y estaban muy ricos aunque algo deformes jaja.

Pasaron muchas cosas en playón, en especial con el Sol. Creo que el universo ha estado algo loco últimamente.

Regresamos como nos fuimos, excepto por el Sol que se consiguió aventón con un biólogo que lo paseó todo el camino hasta la casa de Felipe en San Cristobal! Ese hombre es demasiado suertudo. Nosotros pasamos de nuevo a Montebello a comer. Mmmmm chinculguajes...

El fin de semana, como dije, vino la familia Herch. Estuvo divertido. Turisteamos y los paseamos. Insisto, personas de verdad adorables. Paola, la chica de Pamela, la guapa hermana de Jaquie, me calló muy bien, muy interesante; el primo es un divertido adolescente, el hermanito un latoso puberto. Vimos a unos compañeros de la fac, incluyendo a Rafa, que conoció a Felipe!!!!! fue... muuuuy raro porque se parecen mucho. Rafa como como se ofendió por la comparación diciendo algo como "Pero yo soy más guapo verdad??" jajjajaaj. De eso pasaron cosas MUY extrañas, como México ganándole 5-0 a EUA en football. Queeée partido...

El lunes nos atascamos los 6 en el auto de Felipe (Lepiota no vino) y nos aventamos el viajesote hasta Lacanjá así. Marisa se fue acostada sobre nosotros, con la idea de que fuera más cómoda por las heridas pero resultó contraproducente jaja. Yo seguí con la cabeza en la ventana. Los paisajes increíbles, con paradas a comer. Cruzamos muchos puentes de ríos enormes y preciosos. Llegamos muertos y muy noche a la casa de Don Manuel. Ah! Don Manuel.... todo un personaje. Es un lacandón albino y visco de 63 años de edad, que habla más o menos bien español y que sabe tanto de hongos y plantas que Felipe sigue descubriendo cosas y cosas con él. Escucharlo hablar es muy interesante, aunque algo tortuoso. Conoce muy bien la selva y tiene una milpa tradicional lacandona, en el que se arranca, a mano, tooodas las plantas que no se quieren. La técnica es muy buena porque deja ciertas plantas e incluso hongos que intervienen en la recuperación de suelo. Si todo el país sembrara con ese estilo seríamos primer mundo. Ahí recolectamos mucho Lentinus.

Una iguanita. Eduardo, el hijo de Don Manuel la sostiene.


¡¡Miren que morado es!! Ni idea de qué hongo sea

También vimos muchas aves hermosas en Lacanjá, iguanas y mariposas. Hace un poco menos de calor que en Playón pero igual hay mucho mosco. Cerca de la casa de Don Manuel, hay un río con cascada azul celeste donde nadamos un par de horas. Fue magnífico. Vi volar junto a mi un Martín pescador. Me divertí mucho.

El río donde nadamos


En una propiedad lacandona de ecoturismo de otra familia, de don Ricardo, hicimos un sendero en que no encontramos casi nada. Ese lugar me recuerda un poquito al asunto de los casinos de indios norteamericanos, pero financiado por el gobierno y muchas organizaciones. Es bastante estricto con su desarrollo sustentable de la selva y si te quieres ver muy fresa y consentirte, podemos ir ahí. Tiene unas cabañas muuyy lujosas a la mitad de la nada. Lo mejor fue este mágico lugar a la mitad de la selva ahí, donde el agua es tan cristalina que recuerda a una arrecife, con los peces y todo. La luz entra por el dosel, hay aves cantando y tu simplemente tienes este repentino y certero sentimiento de quedarte a vivir ahí para siempre. Fue todo aún más lindo porque el Sol supo convertirlo en uno de esos recuerdos atesorados.

El paraíso


Volvimos a San Cristobal el jueves en la noche. Viajamos de nuevo los seis apretadísimos en el auto. Yo sufrí mucho porque justo me había bajado el día anterior y no pude nadar en el río de nuevo y porque el viaje fue muy incómodo. Llegamos muy muertos y muy picados. Nuestro estado natural es ahora rascarse, y si antes nos irritaban las moscas por el sonido o por estar cerca de la comida, ahora nos aterrorizan por sus huevecillos. De inmediato fueron por Gertrudis, la perrita consentida de Felipe y la besamos y abrazamos jaja.

Desde entonces hemos descansado en casa de Felipe. Yo tuve este horrible shock nervioso, por mi situación con Mr. Karminski. Al final no me queda más que serenarme.

Por lo demás soy muy feliz.

Philippe en la selva

3 comentarios:

Fef dijo...

Toda la aventura, la selva tal cual.

Colmoyote, no es tan malo y te das cuenta que tienes algo extraño, nada que un parche y raid no arregle, by the way yo tuve uno.

*¿Cómo se hizo ese precioso hongo morado cuando se deshidrato???

Las extraño, un abrazo.

+Koike-Rado dijo...

probaste el hongo morado?...

Que buen viaje! yo creo que hubiera muerto al 4º dia por el calor. Suerte y exijo mas fotos de Philippe!!!

Anónimo dijo...

El hongo morado se llama Lacaria Amatista y si es comestible